El área de influencia del Proyecto comprende la Mixteca Alta, la Mixteca Baja y una porción de la Sierra Sur , 160 municipios con poco más de 522 mil habitantes distribuidos en una gran cantidad de pequeñas localidades con casi 130 mil viviendas y donde las cabeceras distritales concentran los núcleos de población más numerosos.

La Mixteca es una de las regiones más pobres de Oaxaca y del país. La mayor parte de sus municipios están clasificados como de alta y muy alta marginación. El deterioro del nivel de vida de la población se registra en el número de municipios que según datos de Conapo (2011) pasaron de alta a muy alta marginalidad, 31 en 2005 y  50 en 2010, entre los que destacan San Pedro Nopala, Santo Domingo Tonaltepec, San Pedro Coxcaltepec Cántaros, Ixpantepec Nieves, Santiago Juxtlahuaca, Santiago Nundiche, Santo Tomás Ocotepec, San Andrés Cabecera Nueva, Santa María Yolotepec, San Juan Teita, San Pedro Teozacoalco, entre otros.

Según un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2014), el 72.5% de los municipios de México están por abajo del promedio mundial de índice de desarrollo humano (IDH). El promedio nacional se ubica en 0.737 y entre los diez municipios con menor IDH se encuentran tres mixtecos: San Simón Zahuatlán, Huajuapan (0.375), Coicoyán de las Flores, Juxtlahuaca (0.384), San Martín Peras, Juxtlahuaca (385) y Santos Reyes Yucuná, Huajuapan (0.412). El IDH de Zahuatlán y Coicoyán es similar a escala internacional al de Afganistán o Simbabwe. El de San Martín Peras al de Etiopía y el de Yucuná se parece al de Sudán.

Desde luego que también hay municipios que están mejor e incluso coincidentes con la media nacional, como Tlaxiaco (0.733), cuyo IDH es similar al de Ucrania; o Huajuapan (0.731), con un IDH parecido al de la isla de San Vicente y las Granadinas, situada en las Antillas Menores. Nochixtlán con 0.723 tiene un IDH como el de la isla Santa Lucía, vecina de San Vicente.

Sin embargo, el que se tenga un mejor o menor IDH no es sinónimo de mejor situación de los servicios que aportan los ecosistemas. Todos los municipios mencionados líneas arriba tienen procesos de deterioro de sus ecosistemas en diversas escalas y por distintas razones. La pobreza, la falta de asistencia técnica y opciones de manejo disponibles por un lado; y densidad demográfica, sobreuso de los recursos naturales y falta de aplicación de tecnologías apropiadas, por el otro. En todos los casos falta construir planes de manejo que tengan el enfoque ecosistémico, en forma participativa y con carácter multianual.

La situación de los ecosistemas en la Mixteca



La funcionalidad y distribución de los ecosistemas en el área es resultado de las características fisiográficas, distribución de altitudes y edad geológica de la región. Por una parte el territorio está expuesto a la entrada de los ciclones tropicales provenientes del Océano Pacífico por el sur y del Golfo por el este, que provocan lluvias en verano, mientras que los ciclones extratropicales (nortes) producen heladas en las partes bajas; en este sentido la exposición de la Cordillera Costera del Sur a los vientos del Pacífico aporta mayor humedad, pero la subprovincia de las Sierras Orientales provoca sombras de lluvias en la Mixteca Alta, estas dos características dan como resultado un gradiente decreciente de humedad de sur a norte. A lo anterior se suma la distribución de temperaturas ligadas al gradiente altitudinal: menor a 1000 msnm temperatura mayor a 23 °C, entre 1000 y 1500 de 21 a 23 °C, entre 1500 a 2000 msnm de 18 a 23 °C y entre 2000 a 3000 msnm de 18 a 21°C.

Esto explica la distribución de los ecosistemas: en las partes altas de la cordillera Costera del Sur, arriba de los 1800 msnm en climas semicálidos húmedos se encuentran los bosques de coníferas y el bosque mesófilo intercalado en pequeños parches; a partir de éste se inicia en todo el norte de la región un mosaico donde predomina el bosque de encino en climas templados y semicálidos subhúmedos, mientras que para las regiones bajas predomina la selva baja caducifolia y los matorrales xerófitos y se intercalan con éstos las áreas agrícolas, el pastizal, la vegetación inducida y áreas sin vegetación aparente. A esta complejidad contribuye la edad geológica del sustrato rocoso y el gradiente altitudinal ya que los ecosistemas han tenido la oportunidad de evolucionar y establecerse.

Estas características también se relacionan con la capacidad productiva de la región en temporal: áreas de alto potencial en zonas con lluvias superiores a 700 mm anuales, de 500 a 700 mm bajo potencial y sin potencial debajo de los 500 mm, al igual en un gradiente de sur a norte (Ramos, 2010).

En general la región muestra un grado importante de deterioro de sus ecosistemas y pérdida de cobertura vegetal, observándose paisajes muy fragmentados, destacando áreas significativas de bosques templados (46.87%), selvas secas (14.52 %), zonas más reducidas y muy deterioradas de bosques mesófilos (0.55%) y matorral xerófilo (5.12%).

El análisis a nivel de distritos, del ejercicio de tasa de transformación de hábitat 1979-2010 (Carranza, 2014) que evalúa por periodos de 10 años, identifica los siguientes cambios, aunque cabe aclarar que hay procesos que no se alcanzan a visualizar por las escalas de tiempo y espacio.

A nivel nacional se estima que aproximadamente el 70% del territorio tiene cubierta forestal  (Comisión Nacional Forestal , 2011 en Carranza, 2014), mientras que en la Mixteca la proporción de área forestal y transformada es del 68.71% y 31.07% respectivamente. Sin embargo, la tasa de trasformación de 1979 a 2010 es de 0.43% a diferencia de otras regiones del país que presentan transformaciones de 2 a 6% en periodos similares (Carranza, 2014).

A nivel de distrito, en Silacayoapam el área transformada supera el 1%, lo que se puede relacionar con escasa presencia institucional, poca vigilancia y que la primera opción productiva que encuentran los migrantes que regresan es abrir áreas de cultivo; y los demás distritos no superan el 0.9%. La mayor parte de los cambios se dan en bosques templados con vegetación secundaria.

La Mixteca Baja tiene mayor diversidad de ecosistemas. Los cambios de uso de suelo están en todos ellos. La deforestación en los distritos de Huajuapan y Silacayoapam se da principalmente en los bosques templados con 3,666.12 ha y selvas secas con 447.99 ha. De acuerdo a los talleres realizados por el Proyecto GEF-Mixteca, estas áreas primero fueron cultivadas para milpa de temporal, pero debido a los procesos de migración en los ochentas, se abandonaron para después convertirse a pastizales o acahuales. Durante los últimos 30 años 1,983.13 ha ya habían sufrido un cambio de uso de suelo, y ahora son asentamientos humanos.

En Coixtlahuaca el cambio de uso de suelo por deforestación se dio en 238.63 ha en matorral xerófilo. Existen 211.26 ha de plantaciones forestales, de éstas 197.26 se reforestaron en áreas de matorral xerófilo y la mayor parte se trasformó de 1979 al 1999.

En la Mixteca Alta los ecosistemas más transformados fueron los bosques templados con 2,717.65 ha deforestadas y un poco de selvas secas con 56.31 ha deforestadas. En el caso del Distrito de Putla, la deforestación más fuerte se dio entre 1989 y 2005. El municipio de Santa Cruz Itundujia es el que más superficie ha deforestado 707.65 ha por los volúmenes de aprovechamiento forestal autorizados; le siguen Putla Villa de Guerrero con151.81 ha y San Andrés Cabecera Nueva con 137.54 ha. Hay una fuerte extracción de madera para los mercados regionales en las localidades del Distrito de Tlaxiaco.

La regeneración natural es más rápida que en la Mixteca Baja por las características de humedad y profundidad de los suelos, sobre todo en el distrito de Putla.

En Nochixtlán se han perdido 381.08 ha dato que es menor a la revegetación que es de 502.69 con lo que se compensa la deforestación. En el caso de Putla 1,076.45 ha se han perdido y 16.06 ha se han revegetado. En Nochixtlán 234.63 ha están cambiando de pastizales a áreas agrícolas y viceversa 356.90 ha. Al parecer existe una mayor dinámica de revegetación y rotación en los usos de suelo.

El distrito de Teposcolula es el que tiene menos deforestación con 237.47 ha, hay más superficie en rotación que áreas deforestadas, la rotación se da principalmente de áreas agrícolas a pastizales con 301.02 ha y a asentamientos humanos 52.94 ha, de pastizales a asentamientos humanos 172.13 ha. Se observa deforestación de pino-encino y encino secundarios a agricultura y pastizal.

En el distrito de Tlaxiaco, se presenta deforestación de 180.93 ha de vegetación de pino y pino-encino primario. Al sur del distrito se encuentra el Cerro de Yucunino del que se extrae madera de áreas de aprovechamiento autorizado, así como con extracción ilegal, para comercio local; también se realiza tala selectiva de arbolado con mayores diámetros y mejores características para aserrar; esto provoca la disminución de la calidad de hábitats, pérdida de diversidad de especies y de los servicios ecosistémicos de provisión como madera, leña, carbón para uso doméstico. La apertura de brechas es otra de las causas importantes que afecta la cobertura boscosa. La tendencia de cambio se da hacia pastizales y áreas agrícolas.

En términos de deforestación a nivel regional, el Distrito de Juxtlahuaca mantiene una deforestación de 792.88 ha que corresponde al 0.43 % del territorio. Existe una pérdida de vegetación primaria de 461.63 ha representadas en bosques de pino y pino-encino que se destinan a pastizales y áreas agrícolas. El porcentaje de recuperación (hacia bosque de pino) es bajo.

La forma inapropiada en la que se han aprovechado los recursos naturales de la región, se muestra en la cifra destacada que tiene la vegetación inducida que corresponde a zonas de pastizal y a las correspondientes a la agricultura. Las transformaciones más importantes que tuvieron los ecosistemas de la Mixteca fueron a causa de actividades productivas inapropiadas, saqueo y deforestación, las cuales tuvieron lugar posiblemente durante la primera mitad del siglo veinte, en particular entre 1940 y 1965, años en los que en todo el país se sobreexplotaron los campos de cultivo y se promovió la deforestación en favor de la producción agropecuaria. Eran los años del llamado milagro económico mexicano, cuando se puso al sector primario al servicio de la industrialización del país.

La figura que se muestra a continuación refleja lo anterior si se considera que la superficie en amarillo fue transformada antes de 1979 y la que está en verde más claro corresponde a vegetación secundaria, esto es, áreas que fueron modificadas en favor de actividades agropecuarias y se recuperaron posteriormente, lo cual debe haber sucedido en los periodos de mayor crecimiento de los flujos migratorios. Los tonos rojos corresponden a los registros de transformaciones de la vegetación que ocurrieron entre 1979 y 2010.

Biodiversidad de la Mixteca

No obstante, la Mixteca es una zona muy poco estudiada, en lo que a sus recursos naturales se refiere, a diferencia de otras regiones del estado de Oaxaca o del país, sin embargo, y a pesar del deterioro de sus ecosistemas, posee una biodiversidad todavía abundante y significativa. Cabe recordar que la provisión de prácticamente todos los servicios ecosistémicos es regulada por la biodiversidad. Ésta modula la productividad primaria (asociada a servicios como provisión de alimentos o de madera), el reciclaje de nutrientes y la formación y retención del suelo (asociados a servicios como el mantenimiento de la fertilidad y control de la erosión), o la regulación del ciclo hidrológico (asociada a servicios como la provisión de agua y regulación de su calidad).

La biodiversidad también desempeña un papel central en la regulación de polinizadores, plagas y vectores de enfermedades, la regulación climática y la regulación de las respuestas a los eventos naturales extremos. La biodiversidad tiene un papel fundamental en la capacidad de los ecosistemas para proporcionar de forma confiable servicios ecosistémicos (Balvanera y Cotler, 2007). Cabe aclarar, que la biodiversidad no es un servicio ecosistémico per se, sin embargo, algunas facetas pueden ser consideradas como tales, por ejemplo, la provisión de hábitat por parte de las plantas para sostener la diversidad animal (Caballero y Rojas, 2009; Casanoves, Pla et al., 2011).

Diversidad de flora silvestre


En la región se han realizado diferentes esfuerzos para caracterizar la diversidad florística (Tabla 3). En 1994 se identificaron 1,500 especies en la Mixteca Alta oaxaqueña. Del total, 97 taxas se restringen a la Mixteca Alta, mientras que 50 se extienden al centro y sur del estado de Oaxaca y 16 tienen su distribución hacia la cercana área de la Montaña de Guerrero, se estimó además que faltaba investigar del 15 al 20 % de la flora para completar los inventarios de la región (García 1994, citado por Flores, 2010).

Como producto de los estudios complementarios de línea base del Proyecto, en el 2013 una nueva revisión reportó 188 familias, 980 géneros y 3,284 especies para la Mixteca oaxaqueña; de éstas 144 son endémicas a la región y 113 a Oaxaca; 83 tienen alguna categoría de protección en la NOM-059-SEMARNAT-2010 (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (México), 2010); además se enlistan 239 en los apéndices de la CITES y 5 en la Lista Roja de UICN; y se concluye que existen grupos y familias poco colectadas y zonas poco exploradas. Aun así lo registrado representa el 38.95% y el 12.66% de la riqueza florística de Oaxaca y México, respectivamente. Los expertos señalan que con mayor esfuerzo de colecta el número de especies puede aumentar aproximadamente a 5,000 especies (Castro y Reyes Santiago, 2012).

Lo anterior se confirma con trabajos locales impulsados por el Proyecto GEF-Mixteca, tales como “La caracterización biológica de ecosistemas secos de la zona de San Marcos Arteaga – Silacayoapam” que aporta el registro de 134 especies, de las cuales 44 no están consideradas en el inventario anterior (Padilla Gómez, 2013). En otro análisis sobre bosques templados y mesófilos de Santa María Yucuhiti, Santa Cruz Itundujia y San Miguel Cuevas se identificaron 24 especies, de las cuales 10 no estaban registradas y se brinda información sobre el conocimiento que las personas de la comunidad tienen de esas plantas y los usos que les dan (Domínguez Lasso, 2012); por último, un estudio financiado por la Conanp sobre la diversidad de orquídeas de San Pedro y San Pablo Teposcolula identifica 45 especies (Solano, Rodríguez et al., 2010), de las cuales 11 no están en el inventario de Castro y Reyes Santiago (2012) e indica que 9 tienen potencial de aprovechamiento comercial.
 

Servicios ecosistémicos de la flora silvestre


Con base en los datos generados por el estudio de línea base sobre biodiversidad del Proyecto GEF-Mixteca por Flores Martínez, Manzanero Medina et al. (2010) y otras publicaciones (Solano, 2009; Econativo A.C., 2012; Martínez y López, 2013), se registraron 637 especies que tienen desde uno hasta nueve usos. Los resultados más recientes indican que son 21 usos registrados que se relacionan a especies medicinales, comestibles, cercos vivos, dendroenergéticos, madera, construcción, elaboración de bebidas alcohólicas, ornamentales, sombra, fibras, detergente, forrajera, ceremonial, resinas, látex, aceites, especias, artesanías, comercial, elaboración de instrumentos agrícolas y domésticos.  La frecuencia de los usos es: 62.3% tiene un uso, 21.4% dos usos, 9.4% tres usos, 3.3% cuatro usos, 1.9% cinco usos, 0.8% seis usos, 0.6% siete usos, 0.2% ocho usos y 0.2% nueve usos.

En tres estudios locales realizados en la región, se identificaron hasta 22 categorías de uso donde destacan las medicinales, alimenticias, ornamentales y combustibles (Tabla 4). Aproximadamente un 60% de los registros son de especies silvestres que se recolectan en matorrales secundarios, áreas antropogénicas, selva baja caducifolia, matorral xerófilo, bosques de encino, vegetación riparia, bosques de táscate, bosques mesófilos o cafetales.

De estos estudios se concluye que aunque todavía es importante, el conocimiento se está perdiendo en las generaciones actuales y se va cambiando el uso de especies silvestres por cultivadas o por alimentos o medicamentos comerciales. Un buen número de especies silvestres está amenazado por el sobrepastoreo, la extracción no reglamentada, la venta ilícita y el cambio de uso de suelo. Se requiere fomentar opciones de manejo y áreas de conservación de espacios donde se localizan.

Sobre el uso de las plantas comestibles es muy importante revalorar y en algunos casos recuperar el conocimiento ante los problemas de salud (desnutrición, obesidad, hipertensión, diabetes y cáncer) que van en aumento en las localidades urbanas y rurales. Por lo anterior, son fundamentales los trabajos de difusión, concientización y educación ambiental.

Servicios ecosistémicos de la fauna silvestre


El Proyecto ha impulsado la realización de cuatro estudios (*) sobre fauna en la región y se identificaron otros dos estudios locales (Tabla 5). Flores Martínez, Manzanero Medina et al. (2010) que reportan 405 especies (229 aves, 76 mamíferos, 9 anfibios, 39 reptiles, 15 peces y 37 invertebrados); con 67 especies en alguna categoría de riesgo en la NOM-059-SEMARNAT-2010, 21 en la Lista Roja de UICN y 36 en CITES. Chagoya (2011) reporta 473 taxas de vertebrados terrestres (162 aves, 76 mamíferos, 57 anfibios y 104 reptiles); de estas 99 son endémicas a México, Oaxaca o la región; 79 especies tienen alguna categoría de riesgo en la NOM-059-SEMARNAT-2010, 119 en la UICN y 6 en CITES; se proponen 131 especies prioritarias para su conservación y 9 especies emblemáticas considerando los estatus de riesgo.

Sin embargo, existe poca o nula información sobre las condiciones de las poblaciones, las funciones que tienen en los ecosistemas donde habitan y el uso que le dan los pobladores, además resalta que sólo el 22 % de los registros son de 1990 a 2005 y existen amplias zonas que cuentan con escasos registros como el Distrito de Silacayoapam, por lo tanto los datos con los que se cuenta ofrecen sólo una visión parcial sobre el estado actual de la fauna.


Sobre el uso de fauna hay poca información. Se cuenta con el registro de 37 especies de invertebrados para la región (Flores Martínez, Manzanero Medina et al., 2010) y 57 especies en Santa María Yucuhiti entre mamíferos, aves, reptiles, anfibios e invertebrados, donde se identifican 5 tipos de uso (Econativo A.C., 2012). Los estudios realizados no reportan los usos para cada una de las especies, esto demuestra la falta de investigación en este tema en el área de intervención del Proyecto.

Sin embargo, es conocido que en la región se consumen insectos, mamíferos, anfibios y aves. Se aprovechan  el conejo, jabalí, venado, tejón y tlacuache; asimismo, diversas aves y otros animales silvestres se extraen para vender aves como pericos, palomas, canoras y víbora de cascabel. También existen especies importantes en la limpieza de los ecosistemas como los zopilotes y cara-cara o quebrantahuesos, que regulan las poblaciones que podrían convertirse en plagas como los murciélagos, anfibios, zorros, serpientes y rapaces.

Destaca el venado cola blanca (Odocoileus virginianus) que se aprovecha por cacería furtiva, pero, en los distritos de Huajuapan, Tlaxiaco y Juxtlahuaca existen Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) para su aprovechamiento en forma regulada. En lo que se refiere a los reptiles usados como alimento o remedio, informantes locales identificaron la víbora de cascabel, en los distritos de Teposcolula, Coixtlahuaca, Juxtlahuaca, Silacayoapam y Huajuapan.

En relación con el grupo de aves, se aprovechan como alimento la Ortales vetula (chachalaca), Columbina sp. (cuquita) y Columba sp. (paloma); el Mimus polyglottos (tzentzontle) se comercializa como mascota. Para los municipios de Tlaxiaco, Teposcolula y Nochixtlán se reporta el aprovechamiento de 23 especies de insectos debido al papel que juegan tanto en la nutrición como en la economía de las comunidades indígenas (Leyva, 2009; Flores, Manzanero et al., 2010).

Sobre los peces de la Mixteca oaxaqueña se identifican 15 especies, de las cuales cuatro se encuentran en alguna categoría de riesgo en la NOM-059-SEMARNAT-2010 y una se ubica como vulnerable según la IUCN; seis son endémicas a México y cuatro al estado de Oaxaca. Se reporta la producción de seis especies con fines comestibles: carpa de Tepelmeme, tilapia azul, sardina de río verde, mojarra, sardinita o pepesca y lobina, considerada fuente de gran valor nutricional. Los cuerpos de agua donde se ha trabajado con este grupo son el Río Mixteco y el Río Tlapaneco (Álvarez, Ramírez et al., 1999).

Con esta revisión se identifica que se requiere de estudios que complementen y precisen los servicios ecosistémicos que brinda la fauna en la Mixteca oaxaqueña.